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LA ENCRYM CONSERVA Y ANALIZA COLECCIÓN DE METALURGIA PREHISPÁNICA PROCEDENTE DE NAYARIT

  • Alumnos del Seminario Taller de Conservación Arqueológica atendieron una veintena de artefactos del periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.)
  • El fabricante de instrumentos científicos BRUKER ha facilitado a la institución su equipo de microfluorescencia de rayos X más avanzado

1 de abril de 2025.- Una variopinta colección de objetos metálicos de época prehispánica recuperados en Nayarit, territorio clave para comprender el desarrollo de esta tecnología en el México antiguo, fue intervenida por estudiantes de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), “Manuel del Castillo Negrete”, donde también será analizada con un espectrómetro de microfluorescencia de rayos X de última generación.

En los últimos años, este centro educativo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), órgano de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, en colaboración con el restaurador Daniel Gallo Arana, ha recibido distintos lotes de piezas arqueometalúrgicas, para avanzar en la preservación del patrimonio cultural de esa entidad.

“En este proceso se tienen varios beneficios, como la formación de cuadros profesionales, el avance en el conocimiento a partir de la investigación y la conservación de los bienes culturales que son propiedad de la nación”, manifiesta la profesora-investigadora de la licenciatura en Restauración de la ENCRyM, Isabel Medina-González.

En manos de alumnos del Seminario Taller de Conservación Arqueológica recayó la atención de una veintena de artefactos: hachas, cinceles, agujas, anzuelos, una cabeza de hacha, cascabeles, narigueras y bezotes; muestra del avance de la metalurgia en el occidente mexicano después del año 1200 d.C., en el periodo Posclásico Tardío.

Al respecto, la investigadora emérita del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Estados Unidos, Dorothy Hosler, especializada en metalurgia prehispánica, ha referido que en ese periodo los artesanos de esa área cultural ampliaron el número de minerales metálicos que utilizaban.

Al extraer y fundir la casiterita y el óxido de estaño produjeron un bronce de cobre con estaño; hicieron objetos de aleaciones de cobre con arsénico (que también es bronce) y de cobre con plata.

Lo anterior cobra relevancia, dado que el fabricante de instrumentos científicos BRUKER, ha facilitado a la ENCRyM su equipo de microfluorescencia de rayos X más avanzado, que permite una detección cualitativa fiable de elementos traza, para analizar la composición de los mencionados objetos arqueológicos de Nayarit. Esto, sin la necesidad de tomar muestras, como en el caso de las metalografías.

El espectrómetro portátil, operado por el químico y maestro de la escuela, Javier Vázquez Negrete, permitirá conocer la composición –que es una forma de acercamiento a la tecnología prehispánica–, la manufactura y los procesos de alteración de estas piezas, relacionados con la corrosión.

Medina-González anota que esta colección es especial, porque la metalurgia de Nayarit, a diferencia de la proveniente de Michoacán y Jalisco, ha sido menos estudiada.

Los alumnos de noveno semestre, Maximiliano Rojo Rodríguez, Sofía Alfonso Urbina e Ivonne Flores Santiago, fueron los encargados de atender la problemática de preservación de este corpus, empezando por el registro y análisis del estado de conservación de cada una de las 25 piezas, las cuales presentaban diferentes grados de corrosión por las condiciones de enterramiento en que se mantuvieron por siglos, pero también por las de su almacenaje.

Los tres coinciden en que una de las decisiones más importantes fue determinar hasta dónde llegar en la intervención.

Sofía Alfonso refiere que “se hizo la limpieza de todos, evaluando que el resultado permitiera su legibilidad estética, sin detrimento de su historicidad. Por ejemplo, los cascabeles de plata estaban oscurecidos por una capa de sulfuros que, al eliminarse, dejó ver los diseños zoomorfos y la falsa filigrana de su decoración”.

El equipo también menciona un fragmento de nariguera que presentaba corrosión rojiza en la parte superior. En este caso, se realizó un proceso de pasivación, seguido de la aplicación de una capa de protección.

Finalmente, con materiales que absorben humedad, diseñaron y elaboraron embalajes acordes a las dimensiones de las piezas metalúrgicas, los cuales permiten su contemplación (en caso de que sean expuestas al público), sin necesidad de manipularlas.

 

Fuente:

  • Boletín e imagen cortesía INAH

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